A lo largo de 30 años de experiencia en la Clínica médica, la Terapia intensiva y la Endocrinología, llegó a la Medicina Orthomolecular (bioquímica aplicada a la clínica) que logra prevenir patologías que son epidémicas en la actualidad.
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Esto es lo que las "grasas esenciales" provocan en tu cerebro

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Esto es lo que las "grasas esenciales" provocan en tu cerebro

Las deficiencias de buenas grasas tienen consecuencias a largo plazo. Escribe María Alejandra Rodríguez Zía.

Por María Alejandra Rodríguez Zía *

El cerebro del hombre crece desde la panza de la madre y continúa desarrollándose hasta el primer año de vida. Su crecimiento se da en base a grasas, como los ácidos grasos esenciales, que no son sintetizados por el cuerpo sino que deben ser incorporados al organismo desde los alimentos, y son los llamados ácido graso omega 3 y ácido graso omega 6.

Habitualmente, si comparás el cerebro de una persona de 20 años con el de una persona de 80, podés comprobar que este último se fue achicando con el tiempo. Sin embargo, es algo que se puede evitar porque tiene una relación muy grande con la alimentación. Respecto de esto, la dieta actual en el mundo, carente de ácidos grasos esenciales, provoca un boom de enfermedades degenerativas neuronales, con pérdidas de memoria muy precoces.

Cada vez más personas padecen Alzheimer, demencias seniles ateroscleróticas, enfermedad de Parkinson y muchas patologías neurológicas con deterioro cerebral que, en la gran mayoría, corresponden con una falta de conexión de las neuronas y reestructuración de sus membranas por la carencia de omega 3.

Asimismo, con una dieta con grandes cantidades de omega 3, se pueden corregir muchas patologías psiquiátricas y neurológicas que son epidémicas en la sociedad, tales como la depresión, la bipolaridad, el estrés, la esquizofrenia, el autismo y otras enfermedades neurológicas en las que está comprometida la bioquímica y la estructura del cerebro.

Por ende, es un hecho que las carencias de ácidos grasos esenciales, debido al rol tan importante en el desarrollo cerebral, pueden ocasionar daños permanentes en el aprendizaje. Las deficiencias de buenas grasas en el feto o el bebé tendrán consecuencias a largo plazo, principalmente en la escolaridad. Por esta razón, una mujer embarazada y una mujer lactante deben comer grandes cantidades de omega 3.

En qué alimentos encontrás omega 3

En las nueces, en el aceite de lino que se pueden utilizar para tratar constipación, en pescados como la caballa, el atún y el salmón, y en las semillas de sacha inchi. Además, hay que evitar las frituras y las grasas que hayan sido elaboradas a nivel industrial, como la margarina o la manteca horneada en forma de tortas o facturas, porque esto genera una mala grasa que en el adulto lleva a la arteriosclerosis y en la embarazada empeora la circulación, fundamental para la nutrición y crecimiento del bebé.

Lamentablemente hoy en día se come muy mal y la alimentación actual se basa en galletitas, papas fritas y todos los productos industrializados, que contienen ácidos grasos trans. Estas son sustancias que una vez que llegan a nuestras neuronas ocupan el mismo lugar que el ácido graso omega 3, con consecuencias desfavorables para el organismo.

Las nueces son una fuente natural de omega 3.

La buena noticia es que esto puede cambiar, si cada uno transforma esta forma de alimentarse. Si empezás a comer solo buenas grasas, entonces en un tiempo prudencial de seis meses a un año, la estructura del cerebro también puede modificarse. Tenés el potencial de cambiar la calidad de tus neuronas para aumentar la capacidad de aprendizaje, de memoria y tener un mejor manejo de tus emociones.

Un listado infaltable para mejorar el rendimiento mental

- Comé pescado de aguas frías y profundas, como caballa, bonito, sardina, salmón, trucha y atún, pero este último debe ser fresco y si es en lata es mejor que sea en salmuera y no en aceites refinados.

- Incorporá el aceite de hígado de bacalao. Puede darse en gotas para mujeres embarazadas, bebés y niños, y favorece el crecimiento del cerebro.

- Incluí semillas con omega 3 como las de sacha inchi. Pueden consumirse molidas o prensadas en aceite, esparcidas sobre una ensalada.

- Agregá a la dieta las semillas y el aceite de lino. Un promedio para mejorar la ingesta de omega 3 en adultos es de 2 cucharadas soperas y en niños de 1 cucharada solamente. Se pueden comprar las semillas enteras, molerlas en un molinillo de café y agregarlas a los alimentos, a las sopas, ensaladas, frutas o a un licuado de frutas para que liberen todo su contenido.

(*) Médica Clínica UBA, Endocrinología UBA (MN 70.787).

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