A lo largo de 30 años de experiencia en la Clínica médica, la Terapia intensiva y la Endocrinología, llegó a la Medicina Orthomolecular (bioquímica aplicada a la clínica) que logra prevenir patologías que son epidémicas en la actualidad.
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La obesidad como negocio: 10 claves para detectar las falsas promesas para adelgazar

La obesidad se ha convertido en un negocio que mueve millones, obtenidos directamente del bolsillo de los afectados, a través de dos vías: la promesa incumplida de perder peso, y la oferta de productos adaptados para la vida cotidiana (ropa con talles especiales, balanzas para obesos, extensiones para los cinturones de seguridad, etc.). Un círculo vicioso en el que es difícil encontrar la puerta de salida. 

Entre la especulación y el engaño

La obesidad es un serio problema que es objeto de especulación, negocio y engaño. Si bien es lógico que esta enfermedad mueva una gran cantidad de dinero, sobre todo por los gastos en los que incurre el sistema sanitario para paliar sus efectos, el inconveniente es que una parte importante de este dinero se dirige a negocios fraudulentos, o al menos, dudosos. Además del gasto económico que producen, pueden suponer daños para la salud de quien los prueba. 

Un gran número de personas obesas o con sobrepeso intentan ponerle fin a su situación, ya sea por temas de salud, estéticos, de autoestima, o una mezcla de ellos. Esto es fomentado por los patrones de belleza idolatrados por nuestra sociedad. Estas personas, movidas por la angustia y la dificultad para adelgazar, son víctimas de individuos o empresas que unen a su búsqueda de beneficios una evidente falta de escrúpulos. ¿Cómo actúan? Ofreciendo productos y tratamientos “milagrosos”, promoviendo intervenciones estéticas desmedidas, vendiendo productos “orgánicos” para bajar de peso, y hasta generando clases online especiales para combatir la obesidad.

Una industria adictiva

El mundo ha sido invadido por enormes cantidades de estimulantes de nuestro cerebro, para hacernos adictos especialmente a los hidratos, que son los primeros responsables de generar obesidad. 

Podemos señalar que el hombre agrega en el proceso de industrialización, tanto a las harinas como a los azúcares, cantidades de sustancias que hacen que el cerebro sea adicto a ellas. Por esta razón, es que desde la aparición de la industrialización de los alimentos, seguida del establecimiento de los supermercados, se ha producido la pandemia de la obesidad.

Cuando somos niños, desde que empezamos a consumir la leche de vaca, las harinas y las primeras golosinas, comenzamos la adicción. Además de esto, sabemos que un niño es invadido a través de su vista, su olfato y su gusto, por todos los productos del kiosco que tiene en la escuela y en la calle. Entonces, por la manipulación psicológica y también por la manipulación bioquímica, el pequeño se hace adicto desde la primera infancia. Es por esta razón que en Argentina tenemos el índice más alto de obesidad en menores de 5 años.

Medicina responsable

Los médicos son, en parte, responsables del avance de la obesidad y de la no cura de la misma. Año tras año hay congresos en todos los países acerca de este tema y, paradójicamente, lo único que se ve es el aumento de la obesidad. No hay una mejora en las estadísticas porque se promueven tratamientos que aumentan el mercado de pacientes obesos. En una palabra, el médico que no se posiciona en el origen de este problema, provoca una “falsa solución” para su provecho.

¿En qué se está fallando para que en vez de menos obesos, cada vez haya más? Queda clarísimo que es en la intención. Esto es lo que hay que cambiar verdaderamente para poder optar, porque si la intención es generar una nueva droga, una nueva cirugía, un nuevo suplemento dietario o una forma diferente de industrializar un alimento, esto es nada más que especulación. Si la intención fuera erradicar verdaderamente este problema, entonces se cambiarían las políticas sobre la industria alimentaria, y al cambiar los productos que se están vendiendo, se quitaría el elemento que genera adicción. 

 

Cortar la manipulación

Desde hace varias décadas, la industrialización permitió el ingreso de alimentos refinados a la dieta, y explotó la epidemia de la obesidad en occidente, fundamentalmente. El problema no es el negocio en sí, sino la especulación, es decir cuando se pretende sacar un lucro sin darle importancia a cuáles son los medios ni las consecuencias, y eso es lo que está pasando con la obesidad. La especulación, es el lucro por el lucro mismo, sin ningún tipo de beneficio.

Atacar el verdadero problema de fondo, consiste en erradicar los alimentos artificiales y que el paciente obeso pueda redescubrir la alimentación natural sin ningún tipo de aditivos, en verduras, en carnes y en pescados.

10 claves para detectar una falsa promesa para adelgazar


1. Aseguran que el descenso va a ser rápido. La obesidad no se generó de una manera rápida, sino a lo largo de la vida, y lo mismo sucede con el descenso de peso. 

2. Ofrecen métodos artificiales como una pastilla, una cirugía o un producto alimentario diferente. Esto no sirve si no se genera un cambio radical de conciencia de la persona, desde la infancia.

3. Sostienen que las soluciones vienen desde afuera, son externas, y que el paciente no tiene nada que ver. El paciente siempre tiene parte en su elección, aunque sea cuando llega a la adultez.

4. Recomiendan un método en asociación y alineado con la industria alimentaria. Si esto es así, no hay un cambio verdaderamente radical.

5. Proponen dietas de muy bajas calorías, que son las que se basan en el conteo de calorías. Este descenso de peso es engañoso. Hoy se sabe que no está allí el problema, sino en la calidad de la alimentación. El efecto “yoyo” que generan las dietas de muy bajas calorías es conocido y, por eso, han fracasado.

6. Hacen que el paciente ignore lo que está tomando. Existe una especulación cuando se entrega una medicación como la panacea, y queda totalmente fuera del conocimiento del paciente. Este no tiene la menor idea de qué es y tampoco puede averiguar lo que está tomado. Este es uno de los mayores engaños.

7. Ofrecen la solución en base de internaciones de 15 a 20 días. Es decir, salir del medio en el cual se generó la obesidad, para luego volver al mismo medio. Es algo muy artificial, y el compromiso propio allí es muy escaso o nulo, porque todo viene desde afuera. En lo transitorio va a ayudar, pero no en lo profundo. Cuando el paciente vuelve a su medioambiente adictivo, se siente tentado nuevamente. 

8. Recetan diuréticos. Esto es un engaño muy vulgar, porque desde hace años se incluyen diuréticos en las medicaciones para hacer ver que el descenso se produce rápido, y estimular al paciente en base a que perdió agua. Lo hacen adicto a la balanza, y hasta el día de hoy, hay gente que no puede dejar de consumir diuréticos.

9. Recomiendan alimentos artificiales en el tratamiento. Por ejemplo, polvo de huevo para elaborar panqueques, cuando uno sabe que puede comprar naturalmente el huevo y cuanto más ecológico, mejor.

10. Promueven el uso de anfetaminas añejas. Al día de hoy, se siguen promocionando en los congresos como novedad algunas drogas que ya hace más de 50 años que son conocidas en el mercado.

 

Por la doctora María Alejandra Rodríguez Zía, Médica Clínica y endocrinóloga (UBA)

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